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Acontecimientos Históricos

Desde hace siglos Aguilar de Campos y sus alrededores, ha estado ocupado por asentamientos humanos (así lo demuestran las excavaciones realizadas en la zona). Primero fue un recinto indígena, luego un castro vacceo. La romanización llegó hacia el siglo I dC. El núcleo urbano de Aguilar se sabe que no llego a romanizarse en el sentido de adoptar los enseres en la vida cotidiana.

 

Los historiadores Ambrosio Morales (1513-1582) y posteriormente D. Federico Wattemberg (1959) sitúan en Aguilar de Campos o sus proximidades la ciudad Intercatia, la ciudad Heroica citada por arqueólogos e historiadores, que permitió la convivencia de vacceos y romanos y que al final del siglo V dC fue destruida o abandonada.

 

A mediados del siglo X, los documentos de Tumbo Legionense identifican el núcleo poblacional de Aguilar como el Castro de Ataula. Este se presenta como un recinto amurallado, bien definido con casas y solares más o menos ordenados. Actuaría como centro administrativo, comercial y artesano. Y alrededor una gran cantidad de territorios campesinos o aldeas, comunicados, por sendas o caminos.

 

Una de las aldeas medievales del entorno de Aguilar de Campos más destacadas fue sin lugar a dudas VILLOBERA. Se extendía desde el rio Ahogaburros (también llamado arroyo Navajos, Bustillo, Taratoi o Taraduey) hasta la carretera de Villamuriel. Se construyó en las inmediaciones de una población romana, con la posibilidad de que para la construcción de sus viviendas se aprovecharan materiales (piedras, tejas,...) de estos reductos romanos. Su nombre deriva del personaje Bera, instalado allí a finales del siglo IX o principios del X con su esposa Recesilde. Durante los años 935-944 en la villa se cuentan más de un centenar de personas. Era un terreno fértil, rico en agua, con una extensión de más de siete hectáreas. Por distintos documentos se sabe que en este territorio había una iglesia, la de San Ciprian.

 

             

 

 

 

Otra serie de villas altomedievales con poblamientos similares a Villa de Bera fueron: Villa Eilani (actual Villalán de Campos), Villa de Tirso (lo que se recuerda como El Hospital, entre los arroyos de Villotís y el Charco, con la senda del ladrillo como vía de comunicación), Villa Faragones (superpuesto a las ruinas del Convento, con las senda de los Frailes como vía de comunicación), Palliares (actual caserío de Pajares) o Villa UIzua. Todos ellos disponían de aldea, iglesia y cementerio.

 

En el Siglo XII la llanura de Tierra de Campos fue protagonista de numerosos conflictos fronterizos entre el reino de León y de Castilla. Los monarcas para mejorar las defensas optaron por poblar villas en esta comarca y construir fortalezas en las zonas de fronteras (Mayorga, Tordehumos, Villafrechos, Aguilar de Campos).

 

 

 

 

Mediante la concesión de privilegios o “pueblas reales” por parte de los  monarcas o los delegados reales a las villas, consiguen que las aldeas poco a poco se vayan abandonando y sus pobladores se desplacen a la villa amurallada que paso a denominarse Castro Mayor. Se construyen iglesias, castillo y murallas que actúan de lugar fronterizo y defensivo entre los reinos de Castilla y León hasta la unificación definitiva de ambos reinos en 1230. En este momento se cree que fue cuando se ordena derribar el castillo.

 

La regularidad de los planos de estas villas (Aguilar, Peñaflor y Tordehumos) prueba el reparto ordenado del espacio urbano, que se va añadiendo a los primitivos núcleos del territorio amurallado. Los monarcas adquieren las tierras de los monasterios y nobles (estos a cambio reciben tierras en otros lugares), y se las entregan a los nuevos pobladores. Estos recibían un solar o una casa y lote de tierras, y a cambio estos tenían que obedecer el fuero, residir en ella, pagar los impuestos establecidos y a veces prestar servicio social a la comunidad (vigilancia, mantenimiento, etc).

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Acuarela de Federico Wattenberg, 1955

Conexión entre villas, Félix Jove Sandoval

Fronteras de reinos ibéricos en torno al año 1200, JL. Sainz Guerra

Desde su fundación en 1181 por Alfonso VIII la nueva villa, que pasa a llamarse ya Aguilar de Campos, aparece dividida en dos mitades. Por un lado, el llano, con sus calles derechas y sus casas perfectamente ordenadas y de reciente construcción (Mediavilla de Abajo), y por otra el castro, encaramado en la loma con calles tortuosas y de difícil acceso (Mediavilla de Arriba).  Aún es posible intuir las trazas de la muralla y las cuatro puertas de entrada a la parte alta de la villa:​​​​​

- La Puerta de la Villa

- La Puerta del Caño

- La Puerta del Azogue

- La Puerta del Carravillalón

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El barrio de mediavilla de arriba hacia 1753, Félix Jove Sandoval

Tras ser villa real, Aguilar tuvo varios señores hasta que en 1389 pasó a manos de los Almirantes de Castilla, por donación de la villa  por parte del rey Juan I a Alfonso Enríquez, casado con Juana de Mendoza.

 

Según los datos, Aguilar de Campos tenía a mediados del siglo XVIII, casi 1.000 habitantes, y disponía de 6 iglesias (San Andrés, Santa María, San Pedro, San Esteban, San Juan de Taraduey y la iglesia del convento franciscano), 4 tahonas, 3 molinos de viento, hospital y todo tipo de oficios que permitían a la población que lo habitaba tener todo lo que necesitaba para vivir.

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